El RASTRO HISTÓRICO A FAVOR DE UN TEXTO PURO EN SUELO ESPAÑOL

 

 

Por Carlos Donate

Misionero a Guatemala

 

 

PERIODO ANTIGUO

 

“SEFARAD“ es la España judía, que desde años más remotos vivían en la península Ibérica. (Vea Abdías, v.20) Es de creer que ellos hacían copias fieles del Pentateuco y otros libros del A.T. para su culto. Según José Flores en su libro “Historia de la Biblia en España”, p.20, tanto Jonatán ben Uziel, discípulo de Hillel, rabino del primer siglo, como la versión siríaca Peshitto traducen esta palabra “sefarad” como “HISPANIA”. Otras autoridades judías lo hacen, como los rabies Mosé Ibn Enza y David Kimbi. Benito Arias Montano (ver abajo) reconoce a Sefarad como España.

 

Pablo menciona querer llegar a España con el Evangelio en Romanos 15:23,29. Sea que haya llegado él mismo, o haya enviado a otro, es una certeza que el Evangelio llega a suelo español en el primer Siglo.

 

¿Y qué de Cornelio, de la banda de los “italianos”. Flores reclama la posibilidad que su procedencia era en realidad de la antigua ciudad de Itálica (del griego “italikos”, en contraste de “italia” en las demás referencias a Italia), lo que hoy sería Sevilla (“Historia de la Biblia”, p.21; Hechos 10:1). De ser así, su conversión significaría que también él llevó copias de las Escrituras a España.

 

Luego tenemos el testimonio de otro español. Prisciliano de Galicia a finales del siglo IV predicaba contra el paganismo por lo cual fue martirizado. Se conservan varios de sus escritos en un códice del Siglo V en Wurzburg, Alemania en lengua vernáculo del pueblo con textos bíblicos latinos antiguos.  Moorman nos dice que en dicha traducción aparece la muy disputada “Comma Johannie”, Primera de Juan 5;7 y 8. (Jack Moorman, “Forever Settled” BFT, Collingswood, NJ, 1999, p.206).

 

Pablo declara en 2 Corintios 2:17: “Porque no somos como muchos que adulteran la palabra de Dios: antes, como de sinceridad, como de parte de Dios, delante de Dios, hablamos en Cristo.”

 

ESPAÑA VISIGODA

 

La primera traducción basada en un texto puro en suelo Español es la que usó Ulfilas en el Siglo cuarto para hacer una traducción pura de las escrituras en lengua visigoda. Los visigodos habían conquistado prácticamente toda Europa, incluyendo España. Es de entender, pues, que Ulfilas la obtuvo de la Vetus Latina, un texto de tipo latino puro (ver Grady, p.34). En España, esta traducción llegó por medio de los vándalos quienes la poseían muchos años antes. (Ver Samuel Vila, “Enciclopedia Ilustrada de la Historia de la Iglesia, CLIE, 1979, p. 553) En el museo del Escorial se encuentra una Biblia llamada la Biblia Latina Visigoda cuya fecha se remonta al siglo X. Esta traducción no sigue la Vulgata, ni es una recensión de cualquier otro texto, sino que es de un latín muy antiguo. (Vea Flores, “Historia de la Biblia en España”, CLIE, 1978, p.26, 27).

 

CONQUISTA MUSULMANA

 

A comienzos del Siglo octavo (711) los visigodos fueron derrotados por los musulmanes. Sin embargo,  éstos permitieron que tanto judíos como cristianos siguieran adorando a su Dios en sus respectivas congregaciones. Fue durante esta época que muchas copias de las Sagradas Escrituras se hicieron en España, hasta el Siglo XV. Esto lo sabemos porque Isidoro de Sevilla, quien vivió en el Siglo sexto, menciona en sus escritos el hecho de poder leer las escrituras, lo cual producía dos bienes: el primero de instruirnos, el otro de conducirnos al amor de Dios, separándonos del mundo. (Flores, p.23)

 

CAÍDA DE CONSTANTINOPLA- 1453 D.C.

 

La Iglesia Católica Romana se encontraba dividida entre el  obispado occidental, cuya sede era Roma, y la oriental, cuya sede era  Constantinopla. Esta ciudad era objeto de constantes ataques por parte de los musulmanes. Mientras que el imperio bizantino caía a los turcos, España era reconquistada por los cristianos. Se libraron grandes cruzadas por 175 años hasta llegar el Siglo XV. España fue reconquistada por los reyes católicos Fernando e Isabel de Castilla y Aragón. Con ellos se reanudó la persecución por parte de la Iglesia contra los judíos y los verdaderos creyentes.

 

Pese a ello, los cristianos siguieron multiplicándose por todo Europa. Pertenecían a pequeñas iglesias cuyos miembros aseguraban de leer copias fieles de las Escrituras. Muchos de los griegos bizantinos que huyeron de la invasión turca en Constantinopla en 1453 trajeron su literatura clásica griega al igual que también copias en koiné griego de las Escrituras a Italia, Francia y España. (Ver “A Manual of Church History”, de Albert Newman, Vol. 1, American Baptist Publication Society, Philadelphia, 1899, p. 628). Estas y las latinas, que habían circulado desde que Pablo llegó a España procedente del Imperio Romano (latino) con el Evangelio, coincidían prácticamente en su contenido. Los judíos eran igualmente odiados por los Españoles, y se les persigue hasta darse su expulsión (o conversión) por los reyes católicos en 1492.

 

LOS ALBIGENSES

 

Luego los Albigenses fueron perseguidos y subyugados por los romanistas a comienzos del Siglo XV. Muchos fueron martirizados en la hoguera en Valladolid por el primer inquisidor, Domingo de Guzmán. Sabemos que los Albigenses habían hecho traducir las Escrituras desde 1200 en provenzal, un dialecto de Cataluña en España. (Vea Tomás McCrie, “History of the Reformation of Spain”, p.43 y José Flores, “Historia de la Biblia en España”, p.38).

 

“Las palabras de Jehová son palabras puras: plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces. Tu, Jehová, las guardarás; las preservarás por siempre de esta generación. (Salmo 12:6,7) 

 

LOS VALDENSES

 

Ya para el undécimo siglo, otra comunidad llamada los Valdenses o “Waldenses”, quienes habiendo llegado a través de los Pirineos desde Francia e Italia años antes (posiblemente siglos antes, como sus antecesores los Albigenses), comenzaron a evangelizar y reproducir las Escrituras en el idioma del pueblo. Sus Biblias eran diferentes a la de Roma y ¡Roma estaba furiosa! La persecución contra este pueblo cristiano amante de la pura y verdadera Biblia comenzó a finales del siglo XII con las amenazas del rey Celestino III de Aragón. A partir de un edicto a comienzos del Siglo XIII, ya el diablo sabía que en España proliferaría la Palabra pura por parte de ellos. Pedro II “el Católico” ya había entregado su reino al Papa. Es así como miles fueron asesinados por las fuerzas de Roma, sus Biblias quemadas, y sus iglesias destruidas. En 1194, se decretó la censura de sus escritos y su prohibición por parte del rey español. Reza dicha prohibición “Contra Los Valdenses” de la siguiente manera: “Sépase que si alguna persona noble o plebeya, descubre de en nuestros reinos algún hereje y le mata o mutila, o despoja de sus bienes, o le causa cualquier otro daño, no por eso ha de temer ningún castigo, antes bien, merecerá nuestra gracia.” Tanto el Concilio de Toulousse (Tolosa) en 1229 como en el Concilio de Tarragona de 1291 ratifican los previos decretos en contra de los “herejes” Valdensianos. (Vea “Historia de la Inquisición” por Samuel Vila, CLIE, 1977: también vea “La Historia de la reforma en España por Lennep, pgs. 20-27, 1984,Subcomisión Literaria Cristiana, Grand Rapids, USA)

 

Aun así, en España se preservan códices antiguos que demuestran cómo Dios preservó Su palabra, los cuales se encuentran en la biblioteca del Escorial en Madrid:

 

  • La traducción hecha en 1280 por Alfonso X “el Sabio”, cuya antigüedad precede las traducciones ingleses y alemanes, es ajena a la Vulgata en lengua catalana, un dialecto castellano antiguo.
  • La traducción hecha por Alfonso V de Aragón a principios del Siglo XV.
  • La traducción hecha por el rey don Juan II de Castilla hecha en 1435 en versión castellana atribuida al judío rabino Moshe Arragel “el experto”, siendo más conocida como “la Biblia del Duque de Alba”.
  • La traducción en castellano de los Evangelios y las Epístolas de Pablo, que data de 1450 por Martín de Lucena, un judío converso. Ver PROEL.

 

(Si desea una lista de manuscritos bíblicos Valdenses, vea Lennep, páginas 80-81. Menciona Lennep que Lutero se ayudó de ellos para hacer su traducción.)

 

EL AVIVAMIENTO DEL ESTUDIO

DEL GRIEGO Y EL HEBREO

 

Sin embargo, es el estudio del griego y hebreo  que desata el interés por corregir las deficiencias de la Biblia “oficial”  de Jerónimo. Un edicto oficial de la Iglesia (Concilio de Viena) 1312 declara la necesidad de aprender los idiomas bíblicos en Roma, París, Oxford, Bolonia, y SALAMANCA, España, con el fin de poder difundir mejor la palabra divina. (Batallion, “Erasmo y España”, p.18,19).

 

En su libro acerca de la historia de Biblia en España, José Flores nos ofrece con lujo de detalles algunos de los manuscritos hebreos antiguos, de los cuales se encuentran aquellos usados por los traductores en España.

 

  • De singular mención es el G-1-1, que data del Siglo XIII.
  • Luego está el G-2-8 del cual se sirvieron los traductores de la Biblia Políglota Complutense (ver abajo).
  • También existe el G-1-5, del cual se sirvió MONTANO, del que sabemos usó el TM.

 

Ya para finales del Siglo XV el Cardenal de Toledo FRANCISCO CISNEROS JIMENEZ, cuyo deseo era el de producir una Biblia políglota en España, desde 1480 recibe de su maestro rabino convertido, Pablo Coronel, la influencia de traducir las escrituras puramente, demostrando la superioridad del texto hebreo Masorético (cuyas siglas se conocen como “T.M.”) sobre el latín de la Vulgata (Ver M. Batallion, “Erasmo y España” p. 24).  Coronel, aunque supuestamente “convertido”, retiene su amor por su religión natal, el judaísmo. Dada la terrible intolerancia hacia el pueblo judío, es fácil entender por qué se disimulaba su verdadera fe judaica. Era una forma de preservar el T.M. ya que en 1490 muchas copias fueron quemadas en Sevilla. (McCrie, p.105).

 

Tenemos también el legado de Luis Ponce de León (1521-1591), apodado “el alma hebrea”, profesor en la Universidad de Salamanca, donde se estudiaba el T.M. y el griego puro, quien hizo una traducción de Job y Salmos tomándolos del  T.M. (Vila).

 

Tenemos noticias de un judío llamado Fernando de Jarava (vea PROEL.COM) quien publicó en Amberes en 1550 una traducción de Job y algunos libros de los Salmos, tal y como lo había hecho unos años antes el ya mencionado LUIS DE LEON.

 

Nos señala Samuel Vila en la Enciclopedia Ilustrada que en 1547 apareció en Constantinopla una traducción del Pentateuco en hebreo, caldeo, español y griego antiguo. (p. 231). ¿Son estas traducciones producto de las influencias judías por traducir las escrituras fielmente para el pueblo español? 

 

Otra influencia temprana para un texto puro la encontramos en la vida de Pedro Martínez de Osma (Vea “Heterodoxos” I de Menéndez Pelayo, p. 566), profesor de teología de la Universidad de Salamanca (en donde proliferaban textos griegos y hebreos), ya que fue precursor de los reformistas. Este logró introducir la revisión textual de las escrituras a favor de los textos originales y en contra de la ya popular Vulgata de su día. De hecho, Osma atacó tanto a la Iglesia Católica, al señalar más de 6,000 errores textuales hallados en Vulgata Latina, que fue declarado “hereje”. Según  Samuel Vila, se le apodó “el Juan Huss español”. Su impugnador, Juan López, le califica de “Valdensiano” y Menéndez Pelayo lo llama “el primer protestante español” (“Heterodoxos” I, p. 569-582). Procesado por la Iglesia Católica, muere de una enfermedad en Alcalá, luego de ser obligado de “abjurar”, ¿pero de qué? La historia no dice con precisión. Aun así, OSMA tuvo una gran influencia sobre Elio Antonio de Nébrija, su discípulo en la Universidad de Alcalá, y uno de los integrantes del Comité para la elaboración de la Biblia Políglota Complutense.

 

 

LA BIBLIA COMPLUTENSE POLÍGLOTA

DE ALCALÁ DE HENARES

 

Francisco Jiménez Cisneros,  bajo permiso del Papa Leo X, contrató  9 expertos en los idiomas hebreo, árabe, caldeo, siríaco, arameo y el griego. Sus nombres fueron Juan Vergara, Bernardino Tobar, Demetrio Ducas, Elio Antonio Nébrija, Pablo Coronel, Alfonso Zamora, y Alfonso de Alcalá y Hernán Núñez y Lorenzo Balbo de Lilo. Juan Vergara había expuesto las faltas en la Vulgata, por lo que pesaba ya una sospecha de ser luterano; Demetrio Ducas era el greco-italiano experto en griego. Según D.A. Waite, es seguro que la C.P. se basó en el texto recibido puro. (Vea “Defending the King James Bible”, BFT, New Jersey, 1955, p.47).

 

Para las lenguas hebrea, siríaca y caldea se contrató al ya mencionado Pablo Coronel, a Alfonso Zamora, y a Alfonso de Alcalá, quienes fueron judíos conversos. Elio Antonio de Nébrija se unió al Cardenal ya al final de la publicación de C.P. como corrector, ya que fue el redactor del primer diccionario de la lengua castellana, y por consiguiente, un experto en la lengua castellana. También era un escritor prolífero, y se ganó el título del “Erasmo español”. Hernán Núñez, “el Comendador” fue un erudito en griego quien también trabajó en la traducción del N.T. de la C.P.. (José Flores, “Historia de la Biblia en España”).  No debemos olvidar tampoco que Vergara fue un admirador de Erasmo. Su hermano Francisco y su hermana Isabel también tradujeron las obras de este gran reformador y humanista holandés. Dijo Francisco de Enzinas de él:  “Conocemos a Juan Vergara de Alcalá, un hombre de sabiduría y ciencia quien, porque los monjes le odiaban, fue apresado por la Inquisición no por otra razón que porque favoreció a Erasmo y aprobaba sus libros. Sólo después de algunos años fue puesto en libertad.” (Vea PROEL.COM).

 

BENITO ARIAS MONTANO- BIBLIA “REGIA”

 

Benito Arias Montano, revisó la C.P. de Cisneros, y luego editó la Biblia Políglota de Amberes, llamada también Biblia “Regia” en 1560, habiendo recibido la aprobación del Rey Felipe II para revisar la antes mencionada. ESTA MEJORÓ LA DE CISNEROS EN MUCHOS PASAJES, siendo Génesis 3:15 un buen ejemplo. De aquí MONTANO, siguiendo a Santes Pagnino (1470-1541), el hebraísta italiano de mayor renombre en su día, traduce “él” en su traducción “Veteris Novum Testamenti” (Lyons, 1527), donde hace referencia directa a Cristo, y no “ésta” como en CP, y como aparece en la Vulgata. Santes Pagnino obtuvo sus influencias hacia un texto bíblico puro de su maestro, el reformador italiano, Jerónimo  SAVONAROLA (1452-1498) (Vea Samuel Vila “Enciclopedia Ilustrada”, p.524). Este cambio de la CP a la Biblia Regia produjo gran consternación entre los eruditos católicos afanosos por preservar la lectura tal y como aparece en la Vulgata jeronimense, que apoya la idea de la falsa doctrina de María como “Co-Redentora”. Del trabajo de investigación aprendemos que Pagnino obtiene esta traducción del español Bonifacio Ferrer, que ya dijimos fue un traductor Católico.

 

¿Significa que Dios avala la Iglesia Católica? ¡No! Solamente fueron usados en ese tiempo para preservarnos la pureza textual. Tampoco debemos conformarnos hoy con un texto mediocre.

 

“Y enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu simiente, y la simiente suya; Él te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.”  --Santes Pagnino.

 

La Biblia de Ferrer de 1417 traduce el artículo hallado en Génesis 3:15 como  “él”. En la introducción de su Biblia de 1602, Cipriano de Valera dijo que tuvo la traducción de Vicente Ferrer (1350-1419) a su vista.  A esto vemos que Flores habla de una Biblia de Ferrer (“Historia de la Biblia en España”, p 40), publicada en Valencia en 1478, por Bonifacio Ferrer, quien Menéndez Pelayo identifica como hermano de  Vicente Ferrer (Menéndez Pelayo, “Heterodoxos, tomo I, p.562). David Cloud, citando a Tomás McCrie, (“Rome and the Bible”, Way of Life Literature, Port Huron, MI, 1996, p.105-200). menciona que Bonifacio Ferrer murió en 1417, dos años antes que su hermano Vicente. Cloud dice que dicha traducción en valenciano no salió a luz hasta 1478. Esta confusión de fechas se explica al señalar que según órdenes eclesiásticas, solamente los frailes en sus conventículos la podían tener a la vista, cosa que cambió con su total publicación de 1478. En la Inglaterra Católica, esta traducción fue prohibida en toto, aunque se basó en la Vulgata, porque fue escrita en lengua común, y porque es posible que se apartó de ese texto en ciertos casos, como el que citamos arriba. Cloud cita al inquisidor inglés James Borrell, quien ordena su total destrucción. Hoy sólo tenemos acceso a una hoja del libro de Apocalipsis.  Esto explicaría el porqué Valera, como fraile jeronimiano, sí la tenía, pero no el público en general. (Nota aclaratoria: no estamos avalando la Biblia de Ferrer, sólo estamos de acuerdo con los lugares donde él rechazó la Vulgata, porque se había apartado del texto puro. También aprovecho aquí para decir que además esto explicaría algunas de las lagunas textuales de Valera, quien pudo haber seguido la Vulgata en la de Ferrer en ciertos pasajes, sin saber que eran lecciones inferiores, como Romanos 1:16, donde él omite “de Cristo”, como ya lo hemos dicho antes.)

  

 

LA INFLUENCIA DE ERASMO

 

Desiderio  Erasmo de Roterdam conoció a Juan Colet en Oxford, Inglaterra. (Durant, “History of the Civilazation, Book #6-The Reformation, NEW YORK, Simon and Shuster, 1957, p.273.) Colet despertó en Erasmo el deseo de poner las escrituras disponibles a todos, siendo Colet a la vez un verdadero seguidor de las Escrituras puras, y a la vez conocido por su repudio a los excesos de la Iglesia Católica Romana. Colet recibe sus influencias cuando estuvo en Italia con los Valdenses.

 

¿POR QUÉ FUE TAN ACEPTADO ERASMO ENTRE REYES, ERUDITOS, Y EL PÚBLICO EN GENERAL? Previo a su tercera edición del  Nuevo Testamento griego, Erasmo escribió en contra de los excesos y abusos de frailes y sacerdotes (“In Praise of Folly” o “Moria”), algo que ya indignaba al público. ERASMO representaba educación, alumbramiento, modernización, innovación en política, y religión. Había sido considerado como la máxima autoridad en el Nuevo Testamento en griego. Había recibido su amor por los manuscritos originales de su padre, quien fue traductor de manuscritos antiguos en Roma, de la influencia en Holanda y Alemania de los Hermanos de Vida Común (Geert Groote, su fundador, enseñaba que todos debían leer las escrituras en el idioma del pueblo).

 

Para otros, como el rey Carlos V de España y el clero católico, Erasmo era un hereje. Aun así su sátira lo hizo muy popular entre el público. Vivió en Inglaterra cinco años donde impartió griego en Cambridge. Erasmo conoció los escritos de los padres antiguos, y estudió los manuscritos bíblicos antiguos. Debido a esto, Erasmo comenzó a experimentar el rechazo del clero Católico. Es por ello que publicó su Nuevo Testamento en 1516 antes que Cisneros pudiera lanzar la Complutense Políglota. (Vea Flores, “Historia de la Biblia en España” , CLIE, 1978, p. 56.)

 

JUAN DE VALDÉS

 

Juan de Valdés vivió de 1500 a 1541. ¿Cómo influenció él a la pureza textual de las escrituras en castellano? Fue este predicador español un erasmita, ya que conoció personalmente a Erasmo  en 1528—según nos dice Menéndez Pelayo.

 

Valdés vivió en Roma y Nápoles escribiendo libros y tratados para sus correligionarios en España en contra de las mentiras de la Iglesia Católica y a favor de la justificación por fe en Jesucristo. (José C. Nieto, “JUAN DE VALDES, And the Origins of the Spanish and Italian Reformation”, Geneve, Librería Droz, 1970) Tradujo los Salmos, tomándolo del T.M.; Romanos y Primera de Corintios del griego de Erasmo en el año 1537 (“Heterodoxos”, I p. 814). RECIBIÓ SU PREPARACIÓN de las ciencias textuales de la Universidad de Alcalá, habiendo aprendido la verdad del texto verdadero como lo hizo Jiménez. Influenció con sus traducciones y escritos a Juan Pérez Pineda (Flores, “Historia de la Biblia en España”, p. 136),  a Francisco de Enzinas, y a Constantino Ponce de la Fuente, maestro predicador, egresado de la Universidad Complutense, quien a su vez tuvo influencias a favor de la traducción de la Biblia en Reina, Valera, Pérez Pineda, y Antonio del Corro cuando eran estos frailes en San Isidoro del Campo, Sevilla. (Vea “Luces Bajo el Almud”, de Justo L. González, 1977, Ed. Caribe, p.40.)

 

FRANCISCO DE ENZINAS

 

Apodado “Dryander”, Enzinas produjo su traducción del Nuevo Testamento al castellano en 1543,  dedicándosela al Rey don Carlos de España, quien irónicamente lo traicionó al ordenar su encarcelamiento por haber traducido el Nuevo Testamento en lengua castellana. Logra escapar y huye a Alemania muriendo posteriormente víctima de la peste. REINA y VALERA dicen haberse ayudado de su Nuevo Testamento. Pese a ello, no entendemos el por qué ellos no le siguieron en pasajes como Romanos 1:16 (“de Cristo”) en donde ENZINAS sigue el T.R.  Aprendió griego bajo FELIPE MELANCTON quien también ayudara a MARTÍN LUTERO hacer su ya famosa traducción al alemán.

 

JUAN PÉREZ PINEDA

 

Juan Pérez Pineda tradujo el Nuevo Testamento al castellano en 1556, como también los Salmos basándose en el T.R. y T.M. Fue además un pastor de españoles refugiados en Suiza. Fue amigo de Constantino Ponce de la Fuente y Cipriano de Valera. Es posible que Pérez se halla ayudado de la traducción anterior de Enzinas, lo cual nos dice que tal vez logró mejorarla corrigiendo las lagunas textuales que dejó Enzinas en su testamento.

 

 

LA BIBLIA DE FERRARA, 1553

 

Cuando los judíos fueron expulsados de España en 1492, muchos huyeron a Italia, y se refugiaron en la ciudad de Ferrara, ya que en esa ciudad la duquesa dio albergue a esos judíos sefardíes. Entre ellos se encontró a Yom Tob Arias, quien también se llamaba Vargas. También vivió en ese lugar un judío de Portugal, cuyo nombre fue Abraham Usque. Su nombre castellano era Pinel. Ambos lograron traducir el A.T. al castellano para que los judíos españoles lo pudieran usar en sus sinagogas. El A.T. de Ferrara de 1553 se reimprime en 1611, 1630, 1646, 1661, 1726 y 1762. Su apego al original hebreo lo hace muy popular entre los eruditos, aunque se entiende que no trae honor a Jesucristo como el Mesías. Pese a su apego al hebreo, tanto Reina como Valera se ayudan de la BIBLIA DE FERRARA para lograr sus trabajos de traducción y revisión respectivamente.

 

CASIODORO DE REINA

 

Reina fue quien tradujo la Biblia completamente en 1569. Sin embargo, descuida la lectura de otras traducciones fieles, porque algunas como Romanos 1:16 (“de Cristo”) quedan excluidas en su traducción.  La razón de la omisión de esta  importante frase, como muchas más, se desconoce, especialmente cuando Reina dice en su introducción que basaron el Nuevo Testamento en “la antigua versión latina de común uso”. De haber sido cierto, entonces Reina hubiera incluido tales palabras ya que las antiguas traducciones latinas las incluyen. La única posibilidad es que aquí el traductor hubiera seguido la Vulgata de Jerónimo, que excluye tal, a diferencia de la C.P. que sí la incluía. Reina declara su limitación de asentar una vez y por todas el texto sagrado en castellano, por lo cual solicita a la futura generación de eruditos que sigan haciéndolo para mejorarlo. Por esto debemos estarle agradecidos (Reina, “Amonestación al Lector”, 1569).

 

CIPRIANO DE VALERA

 

Valera revisó y así purificó la Biblia de Reina. LAMENTABLEMENTE, no logró corregir todos los errores de él, como por ejemplo Romanos 1:16. VALERA sí dejó en claro que la Vulgata y la LXX no son de confiar, revisando en el texto todo cuanto pudo en lo relacionado (compare Lucas 16:19 en Reina 1569 y luego en Valera 1602.) Vemos entonces que el trabajo de revisión es de suma importancia ya que la meta es purificar el texto y mejorarlo según el T.R.

 

VALERA consultó “y tuvo a la vista” las siguientes fuentes: la Biblia en lengua de Valencia con licencia de los inquisidores, de Ferrer (ver arriba), el AT de Ferrara de 1553, Reina de 1569, Nuevo Testamento de Enzinas de 1543, el Nuevo Testamento de Juan Pérez Pineda de 1556.  Además dice que consultó la Complutense de Jiménez y la “Regia” de Montano.  Por qué aun así no logró incorporar ciertas palabras o frases fieles al TR y MT es difícil de explicar. De 1602 hasta mediados de 1800´s, la Biblia conocida como la “Versión de Valera” es publicada con algunas revisiones y modificaciones siendo las más importantes las de 1831, 1850 y 1865. Los años 1600´s a 1800´s se consideran como los más silenciosos en cuanto a la obra misionera en países de habla hispana. La Contrarreforma católica había logrado disminuir el avance protestante y evangélico. Debemos creer que existieron aquellos que mantuvieron puras las Escrituras, aunque carecemos de su documentación. Se reimprime el N.T. de Valera en 1625, y 1708, ambas ediciones en Ámsterdam, Holanda. Marcos Reina, hijo de Casiodoro de Reina, reimprime la Biblia de su padre en 1622 en Basilea.

  

Vemos, pues, como Dios usó a personajes como Cisneros, el Papa Leo X, Felipe II, Santes Pagnino, los hermanos Ferrer y los rabinos exiliados traductores de la Ferrara, que a pesar de haber sido Católicos, o judíos conversos, para que otros pudieran hacer el trabajo de traducción con los textos puros. Aun mucho antes, con los musulmanes en el poder, Dios preserva textos puros en España. ¿Cuál fue el precio? Muchos sufrieron el exilio, y repudio de la ICR por publicar las Escrituras con un texto puro en lengua vernácula. Otros sufrieron el martirio. Cabe mencionar a Julián Hernández, quien dio su vida en el Auto de Fe de 1559 en Sevilla, porque logró introducir a la España intolerante el Nuevo Testamento de Juan Pérez Pineda, los escritos de Lutero y otros reformistas, burlándose las fuerzas inquisitoriales hasta que fue aprendido, encarcelado, torturado, y finalmente martirizado en la hoguera. Julianillo había servido como amanuense a Pérez Pineda. Gracias a Dios que preservó la pureza textual aun en suelo español, usando aun a sus enemigos para hacerlo.